Empresarios desde el pupitre

Alumnos de secundaria crean sus propias empresas en el instituto y negocian con chicos de su misma edad en otros países

Creamos la Cooperativa Terramar, exportamos productos a México y vendimos en el mercado lo que habíamos importado de ese país", cuenta un empresario asturiano. Sería algo normal en un empresario, pero Miguel Castellano no es un empresario cualquiera. Sólo tiene 16 años y ha creado esta empresa con otros "accionistas", que se sientan en pupitres contiguos en el instituto Selgas, en Cudillero, Asturias.

Su cooperativa es una de las más de 62 que se crearon el curso pasado en la asignatura Empresa Joven Europea (EJE), que desde el año 2003 es optativa en 4º de la ESO en Asturias. Desde entonces, la han elegido el 18% de los alumnos (más de 1.200 cada año) en los 35 centros en que se imparte. La Comisión Europea calificó en septiembre como "un ejemplo de buenas prácticas" la introducción de EJE al sistema educativo asturiano. Según la Comisión, gestionando miniempresas "los estudiantes adquieren habilidades comerciales básicas y desarrollan cualidades personales".

Durante el curso, los chicos crean una empresa que vende y compra productos a cooperativas de alumnos de otros países o de otras comunidades. Para obtener el capital acudieron a Cajastur, que les prestó 300 euros. Al final del curso, venden lo que han comprado. En mayo pasado cada empresa montó su puesto en la plaza del Fontán, en Oviedo. "Fue lo más divertido", asegura Miguel. Los "accionistas" se reparten los beneficios que obtienen. "Lo que ganamos nos alcanzó para ir a cenar juntos", cuenta satisfecho.

EJE está coordinado por Valnalón, una empresa pública dependiente de la Consejería de Industria, que, con la Consejería de Educación, desarrolla los materiales didácticos, forma a los profesores y da seguimiento a las cooperativas. El director gerente de Valnalón, José Manuel Pérez, asegura que "la empresa es sólo una disculpa para que los chicos se vuelvan emprendedores y trabajen autónomamente". Al menos un 20% de los participantes crea más tarde su propia compañía.

En este "juego" se trabaja con nuevas tecnologías. Y en el 30% de los casos, la comunicación tiene que ser en inglés: los clientes están en países como EE UU, Suecia, Eslovaquia o Polonia, por lo que se fomentan también los idiomas.