Responda al cambio climático

El examen plantea a los chavales de secundaria preguntas económicas basadas en temas de actualidad

Siempre tienes, de una media de 20 alumnos, tres o cuatro que están muy interesados en temas políticos y económicos. En el ámbito macroeconómico. Así que creo que sí que hay vocaciones. Siempre encuentras tres alumnos que la tienen". Ester Martínez, profesora de bachillerato, de 31 años, habla en un pasillo de la facultad de Economía de Valencia. Es sábado, 31 de marzo. A través de las puertas de las aulas 101 y 103 puede verse a un centenar y medio de chavales escribiendo, rascándose la cabeza, subiendo y bajándose las mangas, removiéndose en la silla. El tipo de gestos que se hacen en un examen. Pero ni éste es un examen más ni éstos son unos alumnos cualquiera. Los de ahí dentro compiten en la V Olimpiada de Economía de la Universitat de València. Tomados juntos, funden la media de vocaciones.

Gente como David Castaño, que a sus 18 años es capaz de oír a un colega hablar del PIB y decir del tirón: "Es el valor monetario de todos los bienes y servicios finales que se producen en el interior de un país en un momento determinado, sin tener en cuenta el origen de los factores empleados".

La olimpiada se encuentra en fase de expansión. Empezó siendo local. Hoy, a las 10.30, el mismo examen se celebra en la Universidad Jaume I de Castellón y en la de Alicante. Los ganadores de cada convocatoria pasarán a una final autonómica. Una vez exportado a otras universidades españolas, la profesora Mariluz Marco y la decana de Valencia, Trinidad Casasús, acarician la idea de una competición estatal.

Los chicos de secundaria definen el concepto de producto interior bruto (PIB), el de índice de precios al consumo (IPC) y el de frontera de posibilidades de producción (FPP), hacen números, dibujan gráficos. Pero la pregunta clave gira siempre en torno a un artículo de prensa. El que hoy le ha caído a Joan Mascarell (17 años) y compañía va sobre el cambio climático. ¿Qué impacto ha tenido en la economía hasta ahora el calentamiento global?

"Ha causado que descienda el turismo de invierno. En sectores como el del esquí eso hace que los empresarios tengan que invertir cada vez más en cañones de nieve, lo que genera mayores costes; está haciendo que el consumo de energía baje en invierno y que el de verano aumente, lo que está provocando mayores riesgos, y ha tenido repercusiones en el textil porque la ropa de abrigo no se vende", responde Mascarell.

Los organizadores buscan noticias (la de hoy es de ELPAIS.com) que enganchen a los chavales. El año pasado trataba de los operadores móviles virtuales y de su efecto en el coste de las llamadas. En 2004, sobre el precio de la vivienda y los peligros de la burbuja inmobiliaria. Y el año anterior, cuando ganó Alicia Gómez, sobre los efectos económicos de la invasión de Irak. "Yo lo enfoqué por las expectativas negativas relacionadas con la subida del precio del petróleo", recuerda Gómez, de 22 años, estudiante de cuarto de Economía y supervisora del examen.

Su caso es una prueba del éxito de la olimpiada, cuyo objetivo consiste justamente en captar clientes: que los alumnos marquen dentro de un par de meses la casilla de Economía, Administración y Dirección de Empresas, Turismo o de alguna otra de las titulaciones que oferta la facultad.

Con Gómez funcionó: "A mí la economía me gustaba, pero desde los 12 años tenía claro que quería hacer Periodismo. Y el presentarme a la olimpiada y ganarla me cambió la idea". Se la cambió bastante. Su plan es ahora opositar y hacerse funcionaria. A ser posible, inspectora de hacienda.

El ejercicio sirve, además, de prueba para la Selectividad. Los ganadores tienen pagada la matrícula de cualquier carrera del área de Economía y se llevan un ordenador portátil. Todos los que participan, una camiseta y una agenda. Y a juzgar por el número de profesores que conversan en corros a la puerta de las aulas, aguardando la salida de los alumnos, el estímulo de la competición alcanza también a los que lidian cada día con los chavales de secundaria.

FUENTE: EL PAÍS 9-04-07